Cómo organizar la información de una web para facilitar la conversión
Por qué la organización de la información importa para la conversión
La conversión no depende solo de que una web sea atractiva. También depende de que una persona pueda entender rápidamente qué ofrece la empresa, encontrar la información que necesita y saber qué puede hacer después.
Una buena organización reduce dudas y evita que el usuario tenga que esforzarse para encontrar lo importante. No se trata de incluir toda la información posible, sino de seleccionar la adecuada y presentarla en un orden lógico.
Demasiada información también puede ser un problema
Una web puede tener mucho contenido y, aun así, explicar mal lo que hace.
Párrafos demasiado largos, demasiados mensajes compitiendo entre sí, servicios mezclados o varios botones intentando llamar la atención al mismo tiempo pueden hacer que el usuario no sepa qué es realmente importante.
En el extremo contrario están las páginas que ofrecen tan poca información que tampoco ayudan a decidir. Si una persona no entiende bien en qué consiste un servicio, a quién va dirigido o qué puede esperar, probablemente necesitará buscar esas respuestas en otro sitio antes de ponerse en contacto.
El objetivo está en encontrar un equilibrio: dar la información necesaria para entender y decidir, sin convertir la página en un bloque interminable de contenido.
Qué información debería encontrar primero el usuario
No existe una estructura única que sirva para todas las webs, pero sí debería existir una prioridad clara.
Cuando alguien llega a una página tendría que poder entender, sin tener que buscar demasiado:
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qué ofrece la empresa;
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a quién va dirigido;
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qué problema resuelve o qué necesidad cubre;
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qué diferencia esa propuesta de otras alternativas;
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y cuál es el siguiente paso si quiere obtener más información o contactar.
A partir de ahí se puede ampliar el contenido con servicios, forma de trabajar, ejemplos, proyectos realizados, preguntas frecuentes o cualquier otra información que ayude al usuario a tomar una decisión.
Lo importante es que la información aparezca cuando tiene sentido, no simplemente porque haya que llenar una página.
Cómo ordenar una página para que resulte fácil de entender
Más que seguir una plantilla cerrada, conviene pensar en el recorrido que hará una persona al entrar en la web.
La parte inicial debería explicar de forma sencilla qué hace la empresa y por qué puede interesar al usuario. Después se puede profundizar en los servicios o soluciones, explicar cómo se trabaja y resolver las principales dudas que pueden aparecer antes de contactar.
También conviene mostrar elementos que aporten confianza cuando sean relevantes: proyectos realizados, opiniones de clientes, experiencia, datos concretos o ejemplos de trabajos.
Y, por supuesto, la forma de contactar debe ser fácil de encontrar durante todo el recorrido, sin obligar al usuario a volver al principio de la página o buscar durante varios minutos dónde está el formulario o el teléfono.
Dos ejemplos habituales
Un caso muy común es encontrar una página de servicio con varios párrafos extensos, numerosos botones, bloques de información que se repiten y explicaciones técnicas demasiado detalladas.
En estos casos suele ser más útil ordenar el contenido por importancia, resumir lo que no necesita una explicación tan extensa y dejar la información más específica para quien realmente quiera profundizar.
También ocurre lo contrario. Hay páginas en las que prácticamente solo aparece el nombre del servicio y un formulario de contacto. En ese caso, el usuario puede no disponer de información suficiente para decidir si merece la pena contactar.
Añadir una explicación clara del servicio, sus principales ventajas y las dudas más habituales puede marcar una diferencia importante.
La navegación también influye
Una persona no debería tener que aprender cómo funciona una web para poder utilizarla.
El menú debe ser sencillo y ayudar a encontrar rápidamente las secciones importantes. Los nombres de las páginas tienen que resultar comprensibles y los enlaces deben guiar al usuario hacia información relacionada cuando realmente pueda serle útil.
También es importante revisar la experiencia desde el móvil. Un botón para contactar, llamar o pedir presupuesto debería ser fácil de localizar y utilizar sin necesidad de recorrer toda la página.
Cuantas menos dudas genere la navegación, más fácil será que el usuario continúe avanzando.
Los botones también tienen que dejar claro qué va a ocurrir
Los textos de los botones pueden parecer un detalle menor, pero ayudan a orientar al usuario.
Un botón que simplemente diga “Enviar” aporta muy poca información. En cambio, expresiones como “Solicitar presupuesto”, “Pedir información” o “Hablar con nosotros” explican claramente cuál será el siguiente paso.
También conviene colocarlos en puntos donde tengan sentido: después de explicar un servicio, tras resolver una duda importante o al finalizar la página.
Cómo organizar la información de una página de servicios
Una página de servicios debería responder, como mínimo, a algunas preguntas básicas.
¿Qué ofrece la empresa? ¿Para quién es ese servicio? ¿Qué necesidad resuelve? ¿Cómo trabaja la empresa? ¿Qué tiene que hacer una persona si quiere solicitar más información?
No es necesario responder a todas estas preguntas en bloques independientes ni siguiendo siempre el mismo orden. La estructura dependerá del tipo de servicio y del público al que vaya dirigido.
Lo importante es que una persona pueda recorrer la página y comprender la propuesta sin tener que reconstruir por su cuenta la información.
Si necesitas revisar la estructura, los contenidos y el diseño de tu web, un servicio de diseño web en Bizkaia puede ayudar a detectar qué partes están dificultando la navegación o la conversión.
Medir para saber qué está funcionando
La organización de una web también puede revisarse a partir del comportamiento real de los usuarios.
Por ejemplo, se puede analizar en qué páginas abandonan la navegación, qué botones reciben más clics, hasta dónde llegan al hacer scroll o qué contenidos apenas consultan.
También se pueden comparar distintas versiones de un título, un botón o una sección para comprobar cuál funciona mejor.
Estos datos ayudan a detectar qué partes de una página están facilitando la conversión y cuáles pueden estar generando dificultades.
Conclusión
Organizar bien la información de una web significa decidir qué necesita saber primero el usuario, qué información puede necesitar después y cómo facilitarle el siguiente paso.
No se trata de llenar una página ni de reducir el contenido al mínimo. Se trata de encontrar el equilibrio adecuado para que una persona entienda la propuesta, resuelva sus dudas y pueda avanzar sin perderse por el camino.
